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PONDREMOS EL MUNDO PATAS ARRIBA

El abismo de Spokane por Santiago Sanz (14-05-08)

Son las seis menos cinco y ya estoy arriba, la verdad, no tuve un sueño profundo esta noche pero estoy tremendamente eufórico.

Esta es una de mis pruebas favoritas y sin lugar a duda el circuito es precioso. Lo primero, comprobar el pulso matinal y ohlala, 38 latidos, parece que esa gran bomba está en plena forma.
Ayer aterricé en Spokane a las ocho y veinte de la tarde y llegué bastante descansado. Tras el caos de Indianápolis dormí un rato en mi hotel, quizás la frustración de esa estúpida salida del circuito me permitió dormir y relajarme.
Tuve un vuelo genial con mi amigo el “speaker” Rob Powers que me invitó a cenar en un restaurante francés en el aeropuerto de Denver. Le comenté, “sabes Rob mañana batiré el récord de Bloomsday por cuarto año consecutivo” a lo que él me contestó con un “Holly shit, of course you´ll get it”…
Tras vestirme y preparar todo mi material para la prueba me bajo a desayunar, allí me encuentro con esa fantástica mujer que año tras año prepara al arsenal de atletas en sillas, africanos y demás atletas de élite un delicioso desayuno y me comenta “How´s my great racer?” a lo que yo contesto “Trying to wake up but really happy to see you once again”, ella me sirve un fenomenal café y además me dice que si lo necesito más fuerte (estilo europeo) me lo hace en un momento, yo me río.
Hoy hay que comer bastante y cojo dos Bagels con fresas a los que añado mermelada de fresa, con esto es suficiente, por supuesto con ese café delicioso que tomo en compañía de Clayton Gerein (Canadá) y mi gran amigo Edwin Figueroa (EEUU). Es un rato agradable el que paso con estos dos “fieras” y además es genial tener esos rayos de sol rozándote la cara, una vez más en Spokane luce una mañana espléndida y hay un cielo tan azul que a quién no le gusta correr en estas condiciones. Al instante se sienta con nosotros mi amigo Tom Cameron (organizador del evento en silla) y me comenta como me fue ayer en Indiana, Tom sonríe porque sabe que me perdí y me encanta su propuesta para el 2009 “Santi you need to kill the deamon in that race next year like you did in Bloomsday in 2005” (En el 2004 una avería en Bloomsday me privó de la lucha por la victoria), yo contesto “I don´t know what I´ll do next year but I´ll come back here sure”. Tom habla sobre el viaje que realizó con su mujer a España y comienza a decirle a Clayton su fantástica travesía por la costa española (Málaga, Almería, Alicante, Valencia,…), la verdad es que sus ojos demuestran una gran admiración por la cultura peninsular y acaba con un “I love Spain”, por un momento pienso “me encantaría que Tom conociese a mi familia en España”.
Llega la pregunta del millón y Tom la lanza sin reparo alguno ¿Vas a batir el récord por cuarto año consecutivo? (Tras la prueba le diría a la mejor atleta de la historia Jean Driscoll “Here is the boy four consecutive course records, Who can do it?”, yo le contestaría a Jean que mi objetivo era ser un segundo más rápido que ella 31´23´´ y reímos juntos). Yo respondo muy contundentemente a Tom “Of course, You´ll get your four Bloomie record” y Tom afirma “This is my boy”.
Son las siete menos diez y subo a mi habitación, aún tengo cuarenta minutos para descansar antes de bajar a pasar la inspección de la silla. Me tumbo en la cama y hablo con mi amigo Saul, llevamos sin vernos diez meses y es como yo digo, un amigo que no falla nunca. Le he traído unos PUMA de bebé para su hijo Paul que tiene dos meses y me cuenta que todo va fenomenal por Austin, le digo “Al año que viene voy a ir a Austin a conocer a mi amigo Paul”.
Seguimos hablando durante media hora y me bajo al hall para pasar la inspección de la silla. Hace un frío increíble con el mercurio rondando los siete grados y es necesario un calentamiento muy largo para estar en las mejores condiciones posibles antes de la salida. Quiero comenzar a calentar a las ocho menos cuarto.
Cuando ya tengo todo listo para salir a calentar veo que mi velocímetro lo he olvidado en la habitación, soy un atleta metódico y controlo mi tiempo cada parcial de 5000 metros en cada evento, además se que hay que atacar la Doomsday hill entorno a 10Km/h para batir el récord (32´44´´).
Subo a mi habitación y los ascensores atestados de gente que va a disputar la prueba me ponen nervioso, allí me cruzo con una atleta excepcional y mejor amiga aún si cabe (Amanda Mcgrory)… Un fuerte abrazo y un “Nice to see you again Amanda” y me subo “pitando” a mi habitación, cojo el velocímetro y de nuevo al hall.
Ya tengo todo listo, guantes, casco,… y son las 7:40 vamos allá me digo a mi mismo. Salgo a calentar y “hace un frío que pela”. Se tiene que ir a Spokane para vivir esta prueba, hay un ambietazo tremendo en las calles con todos los atletas agolpados en las calles de esta pequeña pero preciosa ciudad, alguno de ellos me dice un “You look so fast”. La verdad hay que evitar un giro erróneo y tengo que tomar el cruce correcto para calentar en la zona delantera de la salida.
Tras unos quinientos metros tomo ese giro a la izquierda y subo por esa calle hacia la línea de salida, en ese momento pienso por aquí han pasado históricos del atletismo en silla Jean Driscoll, Louise Savage, Saul Mendoza, Paul Nitz, Clayton Gerein, Rick Reelie, Mustapha Badid, Candance Cable,… en fin,… una sensación de incremento de adrenalina recorre mi cuerpo.
Llego a la línea de salida y comienzo a calentar, hay que empezar muy poco a poco, tengo cincuenta minutos hasta que se de la salida a las nueve menos veinte, lo mejor es explorar todo en esa primera milla que conecta la salida con la primera bajada en la que se alcanzan más de sesenta kilómetros por horas. A los cinco minutos me cruzo con mi compañero de equipo Saul, es prácticamente invencible en esta prueba y acumula diez victorias en clase open man, hoy podemos dar otro doble triunfo al “Team Eagle”, lo hemos hecho aquí en las tres últimas ediciones.
Los primeros quince minutos estudio mis sensaciones, no es fácil recuperarse de una prueba como lo de ayer en Indiana y de un vuelo de cinco horas, en fin… parece que me encuentro bien y que no tengo ni dolores de espalda ni una sobrecarga muscular en mis brazos.
Cuando llevo algo más de media hora de calentamiento, realizo la primera bajada a toda velocidad y alcanzo más de 60Km/h, acabo subiendo la misma pero muy lento, no quiero lesionarme en ese kilómetro al 7% de desnivel, allí me cruzo con Jhon Duda (Tanzania) y el mítico Jhon Korir (Kenya) que ha ganado como yo en tres ocasiones en esta mítica prueba.
Cuando llego a la cima comienzo un calentamiento más rápido y el pulso sube a 140-150 latidos, estamos ya en la fase final y hay que comenzar a romper a sudar, creo que la bomba late con fuerza y nace en mi interior un presentimiento de que lucharemos por el récord.
En cuanto llego a la línea de salida, entrego a un voluntario mi chaqueta de calentamiento y ya me dirijo a línea de salida. Al no realizar ayer el prólogo clasificatorio, salgo desde la segunda fila, justo detrás del estadounidense Steven Tojoyi que me dirige un “good luck” antes de situarnos en la salida. Allí me encuentro cómodo y, a pesar de la baja temperatura da un acogedor sol de cara que calienta mi cuerpo aunque no paro de mover mis brazos, el calentamiento ha sido largo y productivo quiero salir a toda velocidad en cuanto den el disparo de salida.
Tom nos coloca a cada atleta (hoy son 51 atletas) en su lugar de salida y ya anuncia un “three minutes to go”, es en ese momento cuando se acerca la hora de disfrutar. Todos sabemos que vamos a dejarnos la piel en esas cuestas infernales pero para mi esta prueba es algo fabuloso que soy incapaz de describir con mi ordenador.

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